Todo acto tiene consecuencias

Por: Carlos Cuauhtémoc Sánchez

Mi hermano sufrió un terrible accidente y estuvo a punto de morir. Era un día soleado. Nos encontrábamos nadando en la alberca del club deportivo. Salió de la alberca y caminó hacia la fosa de clavados. Fui corriendo tras él. Lo rebasé y subí primero las escaleras del trampolín. Él pretendía llegar a la plataforma de diez metros para llamar la atención desde arriba y lanzarse de pie, derechito como un soldado volador. Luego, mis padres aplaudirían y me dirían: “¿viste lo que hizo tu hermanito? ¿Por qué no lo intentas?”
Jamás había podido arrojarme desde esa altura, pero esta vez me atrevería. No permitiría que Riky siguiera haciéndome quedar en ridículo.
Llegué hasta a la plataforma. Un viento frío me hizo darme cuenta de cuán alto estaba. Respiré hondo. No miraría hacia abajo.
—¡Hola, papá! ¡Hola mamá! —grité—. Allá voy.
Avancé decidido, pero justo al llegar al borde, me paralicé. Mi hermano ya estaba detrás de mí.
—¡Sólo da un paso al frente y déjate caer! —me dijo—. ¡Anda, sé valiente!
Tuve ganas de propinarle un golpe, pero no podía moverme.
—¿Qué te pasa? —me animó—. No lo pienses.
Quise impulsarme. Mi cuerpo se bamboleó y él soltó una carcajada.
—¡Estás temblando! Quítate. Voy a demostrarte cómo se hace.
Lo detuve del brazo.
—Si eres tan bueno —murmuré—, aviéntate de cabeza, o de espaldas.
Comenzamos a forcejear justo en el borde de la plataforma. Él me lanzó una patada. Aunque era más ágil, yo era más grande. Hice un esfuerzo y lo empujé; entonces perdió el equilibrio, se asustó y quiso apoyarse en mí, pero en vez de ayudarlo, lo volví a empujar. Salió por los aires hacia un lado.
Me di cuenta demasiado tarde de que iba a caer, no en la alberca, sino afuera, ¡en el cemento! Llegaría al piso de espaldas y su nuca golpearía en el borde de concreto. Escuché los gritos de terror de mis papás.
Mi hermano cayó en el agua, rozando la banqueta. Me quedé con los ojos muy abiertos.
Salió de la fosa llorando. Estaba asustado. No era el único. Cuando bajé las escaleras, encontré a mi papá furioso.
—¿Pero qué hiciste? —me dijo—. ¡Estuviste a punto de matarlo!
—Él me provocó; se burló de mí…
—¡Cállate!
Papá levantó la mano como para darme una bofetada, pero se detuvo a tiempo. Jamás me había golpeado y, aunque estaba furioso, no quiso humillarme de esa forma.
En el camino a casas todos íbamos callados.
—Te has vuelto muy envidioso —me regañó papá—. Abusas de tu hermano porque eres mayor, pero tu envidia es como un veneno que está matando el amor entre ustedes. Cometiste una falta muy grave. ¡Estarás castigado todo el verano! Pintarás la casa completa. Tú solo. En la vida, si te comportas con amabilidad, obtendrás amigos; si, por el contrario, actúas con rencor te ganarás problemas y enemigos. Para cada cosa que hagas, hay una consecuencia. Cuando te sientas más cansado trabajando, quiero que le des gracias a Dios porque tu hermano está vivo.
Ese verano pinté la casa e hice el ejercicio mental que mi padre me encomendó: Imaginé de muchas formas a mi hermano muerto a causa de mi imprudencia; vi su cabeza rota por el impacto con el cemento, vi su funeral y el dolor de mi familia… Aprendí que todo acto tiene consecuencias y que mi hermano es el mayor tesoro de mi vida. Ahora somos los mejores amigos.

Otros artículos de interés

¡Atrévete a multiplicar tu rendimiento!

¿Por qué, si todos disponemos del mismo tiempo, unos logran mejores resultados que otros? La respuesta es sencilla: La gente exitosa sigue ciertas rutinas. Se llaman motores de rendimiento. Multiplican la efectividad de todo lo que hacemos. El primer motor …

Leer más →

¿Serás buen amante en la intimidad?

Posible futuro yerno: voy a decir algo muy fuerte. Ha llegado el momento de abordar un tema muy incómodo de tratar entre un hombre y aquel que será el esposo de su hija. Sin embargo, como tú pasaste a formar …

Leer más →

Los fantasmas del espejo

¡Alguien muy cercano a ti puede estar en grave peligro! Hoy en día, miles de personas desarrollan ideas autodestructivas respecto a la alimentación: Ya no quiero que se burlen de mi apariencia. Nadie me toma en cuenta. Debo exigirme más. …

Leer más →

Estrategía para la vida

Itzel estaba llena de odio y tristeza porque sus compañeros de clase la lastimaron. Le dijeron “ignorante”. La hicieron sentir culpable. Le infundieron temor. Pero Itzel sabía que no podía quedarse tirada moralmente. Que debía levantarse. De esto tratan mis …

Leer más →

Mi pareja es una tonta

“Rodolfo se enfurece cuando me equivoco. Ante mi más mínimo error grita y suelta palabrotas. Con frecuencia le dice a nuestros amigos: mi pareja es una tonta”. En mi libro Si quieres casarte con mi hija debemos hablar, un posible suegro le pregunta …

Leer más →

Usted está sobre una mina de Diamantes

Alí Haffed tenía una enorme granja cerca del Río Indo en la que vivía cómodamente con su familia. El hombre, aunque era rico, sentía que su existencia carecía de sentido. Estaba aburrido de su esposa e hijos. Un día, cierto …

Leer más →
Ir arriba
Abrir chat
Powered by