¡Es hora de darnos ese lujo!

¿Quieres comprar un auto nuevo o reservar boletos para un viaje a Europa? ¿Por qué no? ¡Después de todo, lo mereces!
Unos amigos recién casados me contaron que tenían problemas muy graves, pues ella quería comprarse una casa amplia, mientras él deseaba seguir viviendo en el mismo departamento austero, reinvirtiendo las ganancias de su negocio en el mismo negocio. No quise ser descortés con la mujer, de modo que traté de explicarme con una historia:
En el viejo oeste tres vaqueros iban atravesando el desierto. Dos de ellos se quejaban de tener mucha hambre. El tercero no. Cuando llegaron al pueblo, fue el tercero quien se sentó con más avidez a disfrutar del plato de guisado. Sus dos compañeros se burlaron:
—Dijiste que no tenías hambre ¡y mira ahora cómo te devoras la comida!
—Cuando estábamos en el desierto no podía darme el lujo de tener hambre —contestó el vaquero.
—¿Por qué?
—¡Porque ahí no había comida!
La pareja se quedó callada unos segundos después de escuchar la parábola. No hubo necesidad de explicar más.
Es lo que llamo en mi libro TE DESAFÍO A PROSPERAR, “tomar opciones responsables”.
El precepto universal dice que “hay tiempo de sembrar y tiempo de cosechar”. Sembrar se define como preparar la tierra, cultivarla, abonarla, ponerle agua y esperar. Cosechar se define como recoger el fruto, vender la producción y usar los dividendos obtenidos.
Todo acto es una semilla siembra y toda semilla da fruto. Eres el resultado de tus actos y decisiones de hace varios años. Lo que serás en el futuro depende de tus actos y decisiones de hoy. Cuanto hagas quedará grabado en tu proceso vital y, tarde o temprano, se te revertirá en bien o en mal.
Pero no existen semillas instantáneas. Por eso es importante tener una visión a largo plazo.
Una de las plantas más asombrosas del mundo es el bambú chino. Durante varios años no crece porque se avoca a echar raíces profundas. Pero llega un momento en el que contiene la fuerza y el poder interno para comenzar su crecimiento exterior. Entonces asombra a todos. En pocos días puede crecer hasta treinta metros.
Visualízate como un bambú chino. Tú asombrarás al mundo y podrás disfrutar de las mayores recompensas, pero a su momento. Tal vez estás en el tiempo de echar raíces.
Te desafío a prosperar. Sólo hay una forma. Ahorra, aunque te apetezca más gastar. Estudia una carrera aunque prefieras dejar la escuela. Haz una labor de excelencia en tu empleo aunque quieras hacer menos.
Para conquistar una montaña hay que estar ahí; subir paso a paso; avanzar un poco en cada periodo. No hay forma de llegar a la cima sin pagar un precio. Y el precio implica sacrificios.
La belleza de una recompensa estriba en lo que hubo antes de ella. Sin haber padecido el dolor constructivo de la espera y el trabajo, el premio pierde su sentido.
Mucha gente dice ¡es hora de darnos ese lujo! Pero se equivocan. ¡Es hora de hacer las cosas mejor!
Claro que te comprarás ese auto nuevo y viajarás a Europa, pero tal vez no sea este mes…