¿Alguna vez te has preguntado si tú y tu pareja son realmente compatibles?
Echa un vistazo a esta carta escrita por la protagonista del libro SHECCID. CUANDO EL AMOR DUELE.
William:
Ambos somos buenas personas, por eso creo que podríamos llegar a ser buena pareja, pero hasta el momento no ha sido así.
Vivimos juntos porque yo me embaracé. Nuestra unión está motivada por el amor a la bebé, y es casi sacrificial, pero ha llegado el momento de pensar en nosotros. Evaluar si tenemos futuro.
En este mundo hay quienes intentan una o varias relaciones y terminan lastimados y lastimando; sufriendo separaciones dolorosas. También hay los que aciertan y triunfan, no porque hayan sabido elegir perfectamente (pues no existe la elección perfecta) sino porque hacen las cosas bien. ¡En ese sentido, hay formas de hacer bien las cosas! Hay requisitos que vale la pena revisar.
El primero se llama DISPOSICIÓN DE AMAR. Quien tiene ese don, piensa constantemente en cómo aportar experiencias de valor a su pareja, le cede el mejor lugar, la sorprende con detalles y elogios; la cuida, la procura, la conquista día a día…y está dispuesto a renunciar a cualquier actividad o actitud que la lastime. William querido; disculpa que te lo diga, pero tú eres demasiado pragmático y frío para cumplir con este punto. Aprendiste a ser independiente, a seguir reglamentos y a ver las relaciones como negocios cuadrados. No quiero que suene a ultimátum, pero, tendrás que aprender a amar de veras, a perdonarme, y a tomarme de la mano como mi socio de por vida, o lo nuestro no va a prosperar.
Hay un segundo requisito. SABER FUNDIRSE EN PALABRAS. Esto significa hablar mucho; ser claros, abundantes y precisos para comunicarse. Tú y yo casi no conversamos. Ni siquiera me relatas los pormenores de tus viajes; tengo que sacarte las cosas preguntando; y casi siempre contestas con monosílabos. Si bromeamos, a veces logramos conectar y nos reímos. Pero ¿cuándo hemos tenido una charla de verdad profunda? ¿Cuándo me has escrito una carta para abrir tu corazón? William, que pena decirlo, pero tampoco cumplimos ese segundo punto.
Hay un tercero. USAR LA MISMA BRÚJULA. Eso significa compartir valores, sueños y prioridades. Ver el mismo norte… Aquí tenemos algunas coincidencias: ambos amamos la naturaleza, a los dos nos encantan los animales y el deporte. Nada más. El resto de nuestros valores son distintos. Tú no crees en Dios y yo al menos tengo sed de creer. Tú no crees en el matrimonio y yo pienso que es una aventura realizable. Tú a duras penas soportas tener una hija y yo quisiera tener una familia grande. William querido: nuestras brújulas apuntan a nortes desiguales.
El cuarto y último requisito se llama VIVIR LA PASIÓN DE LOS CUERPOS. Bueno, en eso sí coincidimos. Si por nosotros fuera, haríamos el amor todos los días. Al menos somos buenos ejemplares del reino animal.
Perdona que sea tan dura. Sin embargo, estamos en el momento exacto para decidir si podemos o no continuar viviendo juntos.
Voy a esperar a que leas esta carta y me contestes… Si no lo haces (por desgracia creo que eso sucederá), te comunico que no voy a regresar.
Querido lector. Imagina que el amor de tu vida te escribiera una carta similar. Imagina que tuvieras que escribírsela tú; tal como hizo la protagonista del libro “SHECCID. cuando el amor duele”. Si sientes esa necesidad, es un buen momento para charlar. Tú y tu pareja están juntos porque soñaron con vivir la historia de amor completa. Recuerden que una relación que no se analiza y se cuida, tiende a deteriorarse, y acaba causando dolor. Y ustedes decidieron amarse para ser felices… No acepten menos.